Desafíos y caminos de vida: la historia de Mabel, una costurera boliviana

por Martina Palazzo

©Fondazione don Carlo Gnocchi e Asociación Tukuy Pacha

Mabel tiene 30 años y ha vivido siempre en Punata, una ciudad andina de Bolivia, junto a su familia de sastres. La aguja y el hilo han formado parte de su vida desde el principio. Pasó muchas jornadas de su infancia y adolescencia en el taller de sus padres, heredando el arte del corte y la confección. Así, con retazos de tela, cosía ropa para los clientes habituales, pero sin demasiada gloria porque todo ese esfuerzo se traducía en una mísera recompensa económica. Las horas pasadas frente a la máquina de coser, inclinada y en total silencio, no eran gratificantes para ella, una joven sorda que había dejado de soñar con un futuro de autonomía económica.

Desilusionada, se aventuró en el mundo de la gastronomía, no por un interés especial en la cocina, sino por un espíritu de emulación y sentido de pertenencia. Muchas personas con la misma discapacidad se habían inscrito en un curso técnico en ese sector, convencidas de que, entre fogones, la sordera no sería un obstáculo para su crecimiento profesional y autonomía.

Mabel pensaba que había encontrado su vocación, la profesión sobre la que construiría su carrera. Pero todo cambió durante un encuentro de orientación profesional organizado en el marco del proyecto INCREDIBILI, financiado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) e implementado por la Fundación Don Carlo Gnocchi en la región de Cochabamba. En aquel encuentro, con la mirada dividida entre el pasado y el futuro, Mabel reevaluó su experiencia en el taller de sus padres, dio un nuevo significado a sus habilidades de costura y comenzó a imaginar un nuevo proyecto de vida. «En ese momento entendí que mi sueño era abrir mi propia sastrería», confiesa Mabel. «Tenía la motivación y la determinación necesarias. Solo me faltaban las herramientas para hacerlo realidad».

El sueño empezó a tomar forma: dos nuevas máquinas de coser compradas gracias al fondo para actividades microempresariales de INCREDIBILI y un plan de negocios definido con el acompañamiento técnico del equipo del proyecto. Al principio, trabajando para otros la situación fue difícil, porque muchos empleadores solían ver su discapacidad antes que su talento. Pero a nuevos desafíos corresponden siempre nuevos caminos para quienes persiguen un objetivo claro. Así, con el apoyo del proyecto encontró una sastrería más inclusiva donde pudo aprender, crecer y sentirse aceptada.

Mabel estaba bien, confeccionaba nuevos modelos con técnicas más refinadas y se expresaba en lengua de señas, que sus compañeros estaban aprendiendo para poder comunicarse con ella. Pero aún soñaba con tener su propio espacio, un lugar donde crear y enseñar. Con la misma determinación que surgió tras aquel encuentro decisivo, a principios de este año compró otra máquina de coser con sus ahorros y abrió su pequeño taller de costura. Por ahora, solo tiene una ayudante: una amiga con discapacidad auditiva, a quien ella misma ha formado. «Ahora deseo que mi sastrería se convierta en un espacio con muchas máquinas alineadas, donde las personas con discapacidad puedan tener una oportunidad de crecimiento profesional y demostrar su talento», concluye Mabel.

Cada día en la vida de Mabel es un paso más hacia la realización de ese deseo. Porque la discapacidad no es un freno para los sueños.

———–

INCREDIBILI (INClusión y REsiliencia de personas con DIsaBILIdad) es una iniciativa financiada por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) con una contribución en donación de casi 1,3 millones de euros. El proyecto, iniciado en 2022 y con finalización prevista en 2025, se implementa en la región de Cochabamba, Bolivia.

Llevado a cabo por la Fundación Don Carlo Gnocchi en asociación con Progettomondo, el objetivo del proyecto es mejorar el acceso a la educación, el desarrollo de competencias y las oportunidades laborales para las personas con discapacidad y sus familias, contribuyendo así a fortalecer la inclusión y la resiliencia dentro de la comunidad local.

Del conflicto a la esperanza: la apuesta de Karol por un Putumayo verde

por Martina Palazzo

Crecer en Putumayo significa vivir en una tierra de contrastes, donde la riqueza natural convive con las cicatrices de un conflicto de décadas. Situado en el corazón de la selva amazónica colombiana, este territorio es un escenario perfecto para la coexistencia de una amplia variedad de especies animales y vegetales, de comunidades indígenas y afrodescendientes, pero también es uno de los más marcados por la presencia de grupos armados y el narcotráfico.

Aquí nació y creció Karol Dayan, una joven de 20 años que, desde niña, percibió el cultivo de coca como una actividad productiva, que impregnaba cada aspecto de la vida en su comunidad. Durante décadas, estas áreas quedaron fuera del control del estado y en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Karol fue testigo de un conflicto largo y violento, alimentado por el narcotráfico.

«Recuerdo que cuando era niña, mis padres y mis vecinos trabajaban en los cultivos de coca, atrapados en una economía que no solo involucraba dinero, sino también narcotráfico, violencia, bandas criminales y el terror constante de tener que abandonar sus hogares», nos cuenta Karol. En aquel entonces, sabía que intentar escapar de ese círculo vicioso podía costarle la vida.

Hoy, Putumayo sigue llevando las marcas de esta historia, pero también es un territorio en transformación, donde la violencia se alterna con iniciativas positivas impulsadas por sus habitantes. Prueba de ello es la reducción de los cultivos ilícitos en 2024 en comparación con el año anterior, cuando un aumento alarmante del 70% lo convirtió en uno de los principales productores de coca del país.

Nuevos proyectos buscan ofrecer alternativas económicas a la comunidad, brindándoles un respiro, una oportunidad para la recuperación y la reconstrucción del tejido social, que durante demasiado tiempo ha estado a merced del crimen organizado.

Karol es una de esas personas que decidió que la coca no definiría su camino. Junto con otras tres jóvenes, fundó la Asociación Visión Ecológica y Ambiental Primavera (VEA PRIMAVERA), que es uno de los 600 emprendimientos e iniciativas apoyados por el proyecto «Juventudes: el campo en movimiento», financiado y coordinado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), con el objetivo de promover el empleo sostenible entre los y las jóvenes de la Colombia rural.

VEA PRIMAVERA se dedica al reciclaje de papel y al uso de fibras naturales derivadas de residuos agrícolas para fabricar agendas, cuadernos y etiquetas para marcas de moda. Con colores vibrantes, estos productos utilizan tintes naturales extraídos del achiote, un fruto típico de la Amazonía, promoviendo un marketing territorial más fiel a su riqueza natural que a su trágica historia. La producción artesanal se complementa con actividades educativas en las escuelas. A través de talleres, niños y adolescentes aprenden técnicas de reciclaje y transformación del papel, pero, sobre todo, construyen un nuevo sentido de responsabilidad ecológica y social.

«VEA PRIMAVERA no es solo una asociación. VEA PRIMAVERA es una oportunidad para redefinir nuestras vidas y para demostrar que, incluso en Putumayo, es posible concebir un modelo de desarrollo socioeconómico sostenible y basado en la conservación del medio ambiente», nos explica Karol. El impacto en la comunidad es innegable: genera empleo, promueve una nueva cadena productiva y sensibiliza sobre el cuidado del planeta.

Karol es una joven que ha visto de cerca el peso del conflicto, ha reconocido el potencial del cambio, ha sabido enfrentar las complejidades de su territorio y ha elegido, a su manera, contribuir a la paz. Gracias a su asociación, ha generado nuevas esperanzas y oportunidades laborales para jóvenes que, de otro modo, podrían haber caído en las redes del narcotráfico. Karol y sus compañeras han tenido el coraje de imaginar y construir un futuro diferente en Putumayo.

————–

«Juventudes: el campo en Movimiento» es un proyecto financiado y coordinado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo. Con un valor de 3 millones de euros, su objetivo es contribuir a la implementación de la política nacional de emprendimiento y empleo sostenible para las juventudes rurales, garantizando un acceso equitativo para hombres y mujeres jóvenes de diferentes etnias y contextos de la Colombia rural.

Alicia Zhingre: una mujer de ciencia que se convierte en inspiración

©FIEDS

por Martina Palazzo

Loja, sur de Ecuador. Aquí hace casi 36 años nació Alicia Esperanza Zhingre Suárez, una mujer que hoy se ha ganado el respeto y la admiración en el mundo científico. Su historia es la de alguien que, con pasión y dedicación, ha demostrado que los sueños no conocen límites, que el origen no define el futuro.

Desde joven, Alicia combinó estudios y trabajo, siempre con el deseo de superarse. Hoy ostenta un doctorado en Ciencias de la Salud, imparte clases en las carreras de Medicina y en programas de Ciencias en Laboratorio Clínico, y lidera investigaciones en Biotecnología Molecular. Título tras título, publicación tras publicación, su verdadero legado es el modelo de mujer de ciencia que se está construyendo y compartiendo con los y las demás.

«No fui yo quien eligió la ciencia; la ciencia me eligió a mí», nos cuenta Alicia. Su motivación siempre ha sido clara: mejorar la calidad de vida de las personas a través de la investigación y la educación. “Desde joven, entendí que a través de la ciencia podría hacer una diferencia significativa en el bienestar social.”

Uno de los momentos más significativos en su carrera fue durante la pandemia de COVID-19. En plena crisis, y a pesar de vivir la dolorosa pérdida de su hijo y su hermana por cáncer, Alicia lideró el proyecto de diagnóstico de SARS-CoV-2 en Azuay y Loja, financiado por el Fondo Ítalo-Ecuatoriano para el Desarrollo Sostenible (FIEDS) y coordinado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS). “Aunque mi salud mental no estaba en su mejor momento, sentí que Dios me colocó en el lugar correcto, viviendo una de las experiencias más trasformadoras de mi vida”, nos comenta Alicia. Su trabajo y lo de su equipo no solo permitió detectar miles de casos, sino que sentó las bases para una atención integral a la salud femenina.

«La salud de la mujer ha sido históricamente desestimada y un derecho restringido. Por eso, luchar por su bienestar es una de mis mayores motivaciones,» afirma con determinación. Y sigue hablando de mujeres como Marie Curie que lucharon por ver su talento reconocido y por obtener la igualdad de oportunidades en el ámbito científico y académico. La física y química polaca es un ejemplo de valentía que inspira y motiva Alicia, como las nuevas generaciones de mujeres, a perseguir sus ambiciones profesionales.

Alicia también ha tenido que enfrentarse a episodios de discriminación por ser una mujer en un mundo históricamente masculino, el mundo científico. Desde la subestimación y desacreditación de los logros hasta el acoso sexual, le tocó ser interrumpida o ignorada en reuniones o debates, ver sus esfuerzos y resultados minimizados, sufrir comentarios, gestos y conductas indeseadas de carácter sexual. Sin embargo, ha transformado esas experiencias en oportunidades para demostrar su capacidad y liderazgo. Hoy es una figura clave en su campo y un ejemplo viviente de que las mujeres pueden y deben liderar en la ciencia.

Alicia es la prueba de cómo el conocimiento puede ser el motor para la emancipación y la justicia social, y como la cooperación internacional puede fomentar esos esfuerzos.

. Su camino sigue lleno de proyectos, investigaciones y mentoría en su país. Porque para ella, la verdadera ciencia trasciende los laboratorios y vive en cada joven con el coraje de soñar y la fuerza para lograrlo.

——-

En el marco del programa de Conversión de la Deuda, el proyecto “Fortalecimiento del equipamiento de los laboratorios de la Universidad Nacional de Loja y de la Universidad Católica de Cuenca para mejorar la capacidad de testeo del Sars-Cov-2” es una de las iniciativas aprobadas en 2020 por el Comité Directivo del FIEDS, conformado por la Cancillería del Ecuador y la Embajada de Italia, para responder a la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19.

Con un presupuesto de 750.000 USD, el proyecto dotó a ambas universidades de equipos e insumos para la realización de diagnósticos de SARS-CoV-2 con pruebas PCR destinadas a las poblaciones vulnerables de las provincias cercanas a cada universidad. Más de 39.000 casos fueron detectados en las comunidades del centro y sur del país.
El proyecto fue concertado con el Ministerio de Salud Pública del Ecuador y coordinado por la AICS.

El compromiso de la Cooperación italiana para una sociedad más justa e igualitaria en Colombia

La Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) está convencida de que la inclusión de la voz y de la participación de las mujeres y la ampliación de su alcance contribuye a la construcción de sociedades más pacíficas y al desarrollo socioeconómico sostenible. Incluir las perspectivas femeninas fomenta la adopción de prácticas innovadoras, valoriza los conocimientos tradicionales de las mujeres e impulsa su autonomía económica y su inclusión financiera, promueve su empoderamiento y genera liderazgos que les permiten transformar sus territorios a partir de un nuevo rol como agentes de cambio.

Los proyectos financiados por AICS incluyen formaciones para la empleabilidad y el emprendimiento, aportan capital semilla y otros tipos de financiación y asistencia técnica para los emprendimientos de nuestras beneficiarias. Apoyando los medios de vida de las mujeres, se contribuye a su autonomía y a su independencia económica y, de esta manera, se crean oportunidades para reducir la violencia económica sobre las mujeres.  Más de 3000 beneficiarias se han visto impactadas positivamente por estos procesos.

Por otro lado, la AICS apoya en la creación de espacios de incidencia política que permiten a las mujeres participar en la formulación de políticas públicas para generar respuestas más apropiadas a los retos de la actualidad para toda la sociedad.

Por mencionar algunas iniciativas, ALMAS – ejecutado por la ong italiana CESVI – fomenta el desarrollo socio empresarial de alrededor de 800 mujeres venezolanas en Colombia, en Barranquilla y Santa Marta. En Cartagena, el proyecto de promoción del patrimonio cultural y fomento del turismo sostenible tendrá entre sus principales beneficiarias a mujeres, en particular de la comunidad palenquera.

En situaciones de emergencia, las mujeres son particularmente vulnerables. Por eso, la AICS está comprometida con ofrecer una respuesta apropiada para mitigar y reaccionar a la violencia contra las mujeres en este tipo de escenarios.

A través de una financiación a ACNUR, 1479 sobrevivientes venezolanas y colombianas retornadas víctimas de violencia basada en género, mujeres y niñas fueron atendidas y recibieron servicios integrales de salud, apoyo psicosocial y acceso a espacios seguros, entre otros. Además, 2208 personas recibieron servicios de prevención, atención y mitigación de violencia de género.

De igual manera, en el marco del proyecto Pace Buena, en Buenaventura, gracias a la ong OIKOS, estamos aportando a la reducción de la violencia basada en género, la integración socioeconómica y la participación de las mujeres en las políticas de paz, desde una óptica del triple nexo paz – emergencia – desarrollo. Uno de los grandes aportes de este proyecto será la construcción y equipamiento de la Casa de la Mujer de Buenaventura y la adecuación de dos centros multimodales, donde inicialmente 350 mujeres víctimas del conflicto armado y de violencia basada en género podrán ser atendidas. Asimismo, el proyecto está formando a 47 mujeres de construcción de paz y 35 organizaciones de mujeres están participando en la formulación de la política de paz de Buenaventura.

Junto a sus aliados, la AICS trabaja en la formulación e implementación de proyectos que contribuyen a la afirmación y reafirmación de los derechos de las mujeres de manera sostenible a lo largo del tiempo. Estos esfuerzos buscan la eliminación de la violencia basada en género y promueven el avance hacia un futuro más equitativo, donde las mujeres y las niñas sean verdaderas protagonistas de su desarrollo y el de sus comunidades.

Nuevos tejidos de vida en Colombia: historia de valentía y resistencia de Fátima

 

©COSPE

escrito por Martina Palazzo
traducido por Silvana Garcia Drago

«Tejer los costales de la vida que otros destruyen» es el objetivo de toda una existencia para Fátima Muriel, nacida y criada en Putumayo, uno de los departamentos más afectados por el conflicto armado en Colombia. Octava de doce hermanos e hija de madre indígena y padre colono, heredó el respeto y la admiración por la diversidad, el deseo de luchar por los derechos de su comunidad y la esperanza de un mundo mejor.

Fátima es una mujer de 74 años que vive de la resistencia. Durante más de 40 años, ejerció su profesión de maestra en varias escuelas del Putumayo, a menudo en zonas remotas donde los niños eran reclutados y entrenados por combatientes de las FARC y paramilitares para ser los villanos de los cuentos que antes leían; las mujeres perdían el control de sus cuerpos, violados con demasiada frecuencia; los campesinos desaparecían misteriosamente de sus campos.

Fátima lo vio, pero siguió educando a las nuevas generaciones porque sucumbir al miedo sólo alimentaría el odio y la violencia. Fátima no se detuvo ni siquiera tras la muerte de dos de sus hermanos, el secuestro de su marido y la huida forzada de su territorio.

Fátima creyó en el cambio, en la fuerza de la unión y en la tenacidad de las mujeres cuando fundó en 2005 la ‘Alianza de Mujeres Tejedoras de la Vida‘. Un nombre que ya dice mucho de la misión de lo que hoy es una asociación que reúne a más de 65 organizaciones y 3000 mujeres del Putumayo.  Son mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes que trabajan por construir una sociedad sin violencia de género y sin explotación de los recursos naturales. Su lucha se desarrolla en tres frentes: defender los derechos de las mujeres, promover la participación igualitaria e incluyente en la vida política y contribuir al desarrollo económico y rural.

Es justamente en una nueva perspectiva que reequilibra la relación entre la comunidad humana y la tierra que estas mujeres pusieron en marcha la iniciativa «Guardianes del Agua», bajo el liderazgo de Fátima. El agua, como elemento natural esencial para la vida, es el recurso que hay que defender para resistir a la ocupación de las multinacionales petroleras y mineras. En un país donde aún mueren personas por defender el medio ambiente, las guardianas se unen para reducir los daños medioambientales causados por la explotación irresponsable. Gracias a su trabajo, en 2017, el departamento de Putumayo contó con una política pública de mujer y género.

El trabajo de Fátima construye nuevas tramas, pero también ha reconstruido las memorias de las mujeres víctimas del conflicto armado. Se llaman ‘Murales de la Verdad’ y son obras de arte que rinden homenaje a quienes defendieron sus derechos arriesgando la vida. El más grande, en Puerto Asís, está hecho con más de 80.000 tapas recicladas y representa los rostros de mujeres, antes víctimas, ahora símbolos de poder y resistencia.

Fátima siempre ha tejido un camino hacia la paz. Animada por el entusiasmo y la convicción de sus compañeras de lucha, esta mujer no teme esperar y dar esperanza. Porque creer en la humanidad aún tiene sentido, porque la convivencia pacífica también puede ser una realidad en Colombia.

———————————————————–

La asociación «Alianza de mujeres tejedoras de vida» es socia del proyecto «CoLoRes – Comunidades locales resilientes. Mujeres y jóvenes construyen economías sostenibles y solidarias para apoyar el proceso de paz en Colombia», financiado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo. Con una financiación de 2 millones de euros, el proyecto es implementado por el consorcio de ONG italianas Coopermondo-COSPE con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las comunidades locales, afro, indígenas y campesinas de la Amazonia colombiana (Departamento de Putumayo), y mitigar los efectos del cambio climático y de la pandemia COVID-19, para apoyar el proceso de paz, proteger la biodiversidad y promover la equidad de género.

VISITA EN COLOMBIA DEL DIRECTOR GENERAL DE L’AGENCIA ITALIANA DE COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO, MARCO RUSCONI

 

Una cooperación innovadora en un país con muchos desafíos

 

Del 10 al 13 de octubre de 2024, el Director General de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), Marco Rusconi, realizó una visita oficial a Colombia junto con el Consejero Jurídico del Canciller italiano Tajani para la diplomacia económica y de desarrollo, Marco Rago. La misión, caracterizada por reuniones con instituciones, socios y beneficiarios de los proyectos de la Cooperación italiana, destacó el compromiso de la Agencia en promover el desarrollo sostenible y la inclusión social en el país.

En Bogotá, Rusconi asistió al lanzamiento del proyecto «Agrocadenas», una iniciativa de 10 millones de euros destinada a mejorar la competitividad del sector agrícola colombiano. A través del fortalecimiento de las cadenas productivas de café, cacao, aguacate y frutas tropicales, el proyecto busca fomentar la transferencia de tecnologías innovadoras y construir sólidas alianzas público-privadas entre Italia y Colombia. Se trata de un paso significativo hacia el desarrollo agrícola sostenible e inclusivo, en línea con el objetivo de consolidar la paz en las zonas rurales más vulnerables.

Continuando con la misión, el Director General se trasladó a Cartagena, ciudad patrimonio de la UNESCO, donde visitó la histórica Muralla y los principales sitios históricos en los que AICS intervendrá con un nuevo proyecto de 3 millones de euros. El objetivo del programa es doble: por un lado, fortalecer las capacidades de las instituciones locales para la conservación del patrimonio cultural, y por otro, promover un turismo más inclusivo y sostenible. Las actividades se centrarán principalmente en la restauración de la Muralla y la Catedral de Cartagena, con especial atención a la participación de mujeres y jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. El proyecto también incluye la promoción de prácticas turísticas sostenibles, fomentando la participación activa de la comunidad local.

La misión concluyó en Barranquilla, donde Rusconi se reunió con todos los actores clave involucrados en el proyecto Almas, implementado por la ONG CESVI, cuyo objetivo es promover la inclusión socioeconómica de las mujeres migrantes venezolanas. Durante el encuentro, se firmó una importante alianza entre CESVI y el Fondo Nacional de Garantías (FNG) con el objetivo de apoyar la inclusión financiera de las mujeres migrantes de Venezuela y las comunidades de acogida. Con este motivo, se firmó simbólicamente un acuerdo con el Fondo Nacional de Garantía que facilitará el acceso al crédito para iniciativas microempresariales. En su intervención, Rusconi destacó la importancia del proyecto en promover la igualdad de género y fortalecer las competencias de las mujeres migrantes.

El compromiso de AICS en Colombia sigue siendo crucial para mejorar las condiciones socioeconómicas de las comunidades locales, promoviendo al mismo tiempo la inclusión, la igualdad y la sostenibilidad.

La misión fue importante para confirmar el compromiso de la Cooperación italiana en Colombia en la construcción de acciones de desarrollo innovadoras, sostenibles e inclusivas, gracias sobre todo a la asociación público-privada, la investigación y el know-how italiano. Estos conceptos clave fueron el tema central de la reunión con la Agencia Presidencial de Cooperación para compartir perspectivas futuras de colaboración.

La Cooperación Italiana lanza nuevo proyecto para fortalecer la paz en Buenaventura

 

COMUNICADO DE PRENSA

Buenaventura, 04 de marzo de 2024. La Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) sede Bogotá, presenta en Buenaventura (Valle del Cauca), la puesta en marcha del proyecto “PACE BUENA”, que apunta a mejorar las condiciones de vida de la población afectada por el conflicto en el municipio de Buenaventura, especialmente de las mujeres jovenes más vulnerables.

Con una financiación de 1 millón de euros y socios implementadores como OIKOS y CESVI (organizaciones italianas presentes en el territorio), la Cooperación Italiana presentó esta nueva iniciativa en el marco de un evento organizado en conjunto con la Delegación de la Unión Europea, con el objetivo de celebrar un encuentro entre todos los países miembros y agencias de cooperación europeas que están adelantando proyectos para el desarrollo, la consolidación de la paz y la inclusión social y económica de Buenaventura.

«Italia, a través de la Agencia Italiana de Cooperación reafirma hoy en Buenaventura su compromiso con la paz de Colombia. Desde la Cooperación Italiana creemos que la paz no es solo la ausencia de conflicto, también es transformar ambientes violentos en ambientes protectores con garantía de derechos humanos y oportunidades de trabajo», afirmó ante los medios de comunicación Roberto Simoncelli, delegado por el Director de la sede Mario Beccia para asistir al evento.

El proyecto PACE BUENA tendrá tres objetivos principales:

  • Fortalecer las capacidades de acogida y asistencia humanitaria para las víctimas del desplazamiento, especialmente para las mujeres víctimas de violencia sexual y otros tipos de violencias basadas en género.
  • Mejorar la participación de organizaciones locales lideradas por mujeres y líderes sociales en el diálogo político para la construcción de paz.
  • Impulsar la integración socioeconómica, el acceso al mercado laboral y la creación de emprendimientos de mujeres y jóvenes desplazados.

Como eje central del proyecto estará la articulación con las organizaciones sociales e instituciones de Buenaventura como: el Movimiento Social Paro Cívico de Buenaventura «Para Vivir con Dignidad y en Paz en el Territorio»; la Fundación Socio-Ambiental ARIBI; el Instituto Von Humboldt del Sur ISAIS; UARIV, JAC El Campin, Consejo Comunitario de Sabaletas, Alcaldía de Buenaventura.